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América Latina

El Modelo de la Mosca Negra

Federación Interamericana de Asociaciones de Gestión Humana - FIDAGH

 

Por: Patricia Dos Santos - Empresaria y Activista Social
 
Vivimos una época de grandes cambios y donde las presiones que reciben las empresas cambian a gran velocidad. Eso desafía a los líderes de la gestión del talento en las organizaciones a revisar constantemente las premisas, métodos y herramientas que usen para ayudar a las organizaciones a lograr sus objetivos estratégicos. 
 
Para eso, tenemos que asegurarnos de ocupar lugares estelares, salir de las segundas líneas a donde se reciben las decisiones como pedidos, y pasar a ocupar un lugar en el lugar donde se discuten los asuntos clave y se decide. Solo así podemos decir que somos exitosos. Solo así podremos aspirar a ser remunerados como la primera línea de las empresas. Pasar del rol tradicional en la administración o en la psicología aplicadas a la gestión de las personas hacia la estrategia del negocio.
 
Nos pasamos los últimos 20 años tratando de poner racionalidad y eficiencia en la gestión del talento por la vía de unificar tareas, igualar la oferta tratando de meter a todo el mundo en bandas, carreras, capacitaciones programadas desde las empresas. Se nos pedía que hagamos orden y pongamos certidumbre a la gestión de las personas. Cuando por fin terminamos de desarrollar todo eso nos encontramos con que la nueva era nos obliga a darle una vital importancia a los intereses, expectativas y necesidades de las personas de acuerdo con el género, las generaciones, procedencias y niveles educativos y nos empuja a buscar todo lo contrario, la personalización. Hoy se buscan sistemas de remuneración y paquetes de benéficos prácticamente  adaptados a cada caso, por ejemplo. Esta realidad nos desafía como líderes de la gestión del talento a ser flexibles, a aplicar las teorías y herramientas con criterios siempre nuevos, a combinar más que nunca la visión estratégica y la técnica de maneras originales.
 
Me gusta comparar el rol de los líderes de RRHH con el de la molesta mosca negra que no te deja dormir la siesta cantándote en al oído, y que aunque trates de alejarla vuelve una y otra vez, que mantiene despierta a la organización y a las personas para no dormirse sobre éxitos pasados. Para eso la noticia es que tenemos que aprender mucho más que lo que ya sabemos, aprender a desarrollar una visión estratégica, es decir entender mi mercado interno, fijarme objetivos relevantes para la empresa, ser exigente para cumplirlos, demostrar los resultados de lo que hacemos, y todo esto de tal manera que nos volvamos imprescindibles para el top management, ponernos delante de ellos y ellas y captar su atención, no esperar que nos llamen. Casi casi ir a molestar hasta ser escuchados.
 
Para ser escuchados tenemos que demostrar que en primer lugar comprendemos el contexto, las condiciones del mercado, las exigencias legales, los riesgos, y otras presiones positivas o negativas que afectan a la empresa. Que también conocemos y entender la estrategia de la empresa para identificar las necesidades clave. Cada empresa tiene su talón de Aquiles y sus fortalezas y el área de rr hh debe conocerlas, comprenderlas y tener propuestas claras y eficientes para encararlas. Eso solo se lograra si conocemos a las personas, las interacciones, la cultura que es el “ambiente social” en el que se desenvuelve la organización.
 
En ese rol me gusta sentir que somos buenos “traductores” de las ciencias de la conducta a  las ciencias empresariales, y viceversa, que somos activos intermediarios para aplicar suficiente técnica, ni demasiado, ni muy poco, pero si o si al servicio de la estrategia de las empresas. Que entendemos el lenguaje de los clientes de la empresa, para poder identificar las urgencias y prioridades que le presionan a nuestra empresa.
 
Si puedo definirlo en pocas palabras creo que los retos son: ser flexibles con base técnica impecable, ser rápidos para el cambio, saber desaprender y aprender rápidamente, no creer que es el único o única que sabe de gestión del talento en la empresa, hay líderes fantásticos que nos enseñan mucho más que libros. Las empresas y organizaciones no nos necesitan para liquidar salarios, hacer la evaluación del desempeño, calcular salarios y beneficios, nos necesitan para que ayudemos a  ajustar las velas para navegar en el sentido correcto aprovechando los buenos vientos.